lunes, 16 de marzo de 2015

CON LAS CARTAS MARCADAS


CON LAS CARTAS MARCADAS


   Han sido hasta ahora, desgraciadamente, inútiles las concentraciones, las denuncias  y manifestaciones practicadas por la mayoría de los ciudadanos, para aliviar la precaria situación laboral, hospitalaria, social, educacional, etc, etc. En que nos está colocando las políticas intencionadamente impuestas, en este juego de cartas.

   Inútil la campaña de protesta que viene sosteniendo los bancos de alimentos, cáritas, ongs y familias particulares, por muchas familias en el umbral de pobreza. Baldía las denuncias y protestas del colectivo de jueces y abogados para la Democracia. Vanas las marchas de protestas y denuncias de los profesionales por una sanidad pública de calidad y gratuita. Estéril las protestas de catedráticos, profesores, maestros y estudiantes por una enseñanza de calidad.

   Gratuito el discurso de “La Familia Política” en el Gobierno Autonómico , comunicando las conclusiones en el debate del estado de la Nación Canaria, de sus arengas en campaña electoral, que más de una vez han ocupado el sillón de mando en la Comunidad Autónoma, en  Ayuntamientos y Cabildos. Mucho ruido y pocas nueces a la hora de acometer sus promesas y dar veracidad sus propuestas y pactos. Inútiles las protestas ciudadanas, estos sólo tienen el deber de pagar impuestos y el derecho al pataleo, a este último ya le están poniendo coto.

   Una disposición en 1927 hizo real la tan deseada División de la Provincia, y cuando todos creíamos que haciendo buenos sus principios de descentralización, tan decantados, sus gobiernos tenderían su apoyo al resto de municipios de las islas, vemos pasar los años y llegamos a la conclusión, de que sólo se han atrincherado en un lamentable egocentrismo, siguen la ruta que Tenerife acuñó como suya, y continúan apoyando sus políticas centralizadoras a toda costa.

 
     Nada hace más falta a la Provincia de Las Palmas, que la División de la Autonomía o crear un Estado Federal asociado, ya que la división de la Provincia, de nada o muy poco nos ha servido. El compadreo político entre las dos Provincias, se repartieron el trabajo de sembrar la mala semilla de la discordia que la “Familia Política” abona en la ciudadanía.

   Los partidos políticos continúan su interminable partida de Póker, cada cuatro años nos invitan a su  maratoniana cita, eso sí, como buenos tahúres, intentan convencernos muy seguido de que las cartas no están marcadas. Una baraja nueva, la partida se repite, en  lo único que cambia son algunos jugadores. Para alguno de ellos, quizás sea la última oportunidad de seguir en el circuito,  y muchos de nosotros, abandonaremos la partida, asqueados de tantos cobardes fulleros.


La pregunta es: ¿Se jugaría Usted su futuro  en una partida de cartas, donde el resto de jugadores son unos consumados Tahúres?
Si es así, siga jugando.


José Antonio del Rosario

jueves, 5 de marzo de 2015

LA ETERNA AMARGURA ALDEANA


LA ETERNA AMARGURA ALDEANA

  La eterna amargura de la Aldea de San Nicolás. Casi cuatro siglos pasando almas, penurias, desigualdades sociales, hambre y olvidos  intencionados de gobiernos y administraciones públicas, saliendo de unas malas para entrar en otras peores, arrastrando una ahogadora cadena de vejaciones políticas.

  Feudo primero de ricos comerciantes entroncados con la familia de la vieja aristocracia isleña, feudo hoy de gobiernos orgullosos que contempla atentos, solo a sus políticas de indeferentismo. La Aldea alza su voz para que sea oída y romper el denso aislamiento en que la rancia e interesada política la envuelve tenazmente.

  La virulencia social del Pleito de La Aldea y las gestiones de los dirigentes aldeanos lograron que, el 14 de febrero de 1927, el ministro de Gracia y Justicia del gobierno de Primo de Rivera, Galo Ponte, visitara La Aldea. Se formuló el histórico Decreto-Ley de 15 de marzo de 1927, que daba fin al tres veces centenario Pleito de La Aldea.
 En este Decreto regía el derecho de estas tierras sobre las aguas de la cuenca de Tejeda-La Aldea, base  fundamental de que éstas quedarían vinculadas a la tierra con los mecanismos que hoy determinan el régimen de uso y propiedad de las aguas pluviales de esta cuenca, únicos en Canarias. La tierra para quien la trabaja.

  La apertura de la carretera general Agaete-La Aldea en 1939, demuestra una vez más la inagotable lucha de los aldeanos por salir del aislamiento en que intereses comerciales y políticos, tenían sometido a todo un pueblo en el más absoluto olvido y oscurantismo dentro de su propia isla. Por fin los ciudadanos de esta aislada Aldea por siglos sometida, tuvieron la oportunidad de conocer el resto de la isla y alcanzar nuevas oportunidades tantas veces anheladas.

  Tiene La Aldea sobre sí, la maldición de un eterno desasosiego, de eterna amargura. La lucha por una nueva carretera que ponga fin de una vez la peligrosidad de la actual, han puesto sobre la mesa las viejas practicas. Desaprensivos comerciantes, oportunistas y políticos creen tener el poder de volver a avasallar, una vez más, al pueblo aldeano mintiéndoles descaradamente e incluyendo la amenaza. Hoy tal cosa no prospera, ha sabido por su propio esfuerzo, colocarse a un nivel cultural muy superior al de muchas poblaciones importantes de Canarias.

  Ellos, los aldeanos saben defender sus derechos ante una nueva tentativa de atropello. Esta cuestión se deriva, lógicamente, de otra mayor. El abandono oficial. Ni nueva carretera (esta tenia que haber concluido en 2012), con una prestación sanitaria y social deficiente, con una gran precariedad laboral y con los bolsillo vacíos. Un pueblo que aguantó siglos de censura y olvido, no tenían derecho a la Libertad, ni siquiera a las prestaciones más básicas. Diré que quien soporte con la risa en los labios, las vejaciones, los atropellos, las desigualdades sociales, las corruptelas políticas y el asalto al bolsillo del aldeano, bien merece el gobierno actual en la Casa Consistorial aldeana, como también, el Autonómico y el gobierno de España.

  Continuaremos luchando y protestando por ese olvido desdeñoso respecto a La Aldea y al resto de Canarias. Y nuestra lucha y protestas adquieren ya tonos agresivos en cuanto a la actuación de incompetentes gobiernos actuales. Estos no hacen nada por la tan anhelada carretera, ni intentan tan siquiera hacer cumplir ese ilusorio plan de reformas con que engañan nuestra ingenua buena fé.

  Pero más pronto que tarde, sonará la hora de las reivindicaciones y entonces podrá Canarias sentirse libre ¡por fin! del eterno agobio de esa “eterna cuestión” que la oprime.


     
       José Antonio del Rosario


domingo, 22 de febrero de 2015

OMISIÓN DEL DEBER DE SOCORRO



OMISIÓN DEL DEBER DE SOCORRO


 

TÍTULO IX - De la omisión del deber de socorro

 

Artículo 195

1. El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses.

2. En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio ajeno.

3. Si la víctima lo fuere por accidente ocasionado fortuitamente por el que omitió el auxilio, la pena será de prisión de seis meses a 18 meses, y si el accidente se debiere a imprudencia, la de prisión de seis meses a cuatro años.

Artículo 196

El profesional que, estando obligado a ello, denegare asistencia sanitaria o abandonare los servicios sanitarios, cuando de la denegación o abandono se derive riesgo grave para la salud de las personas, será castigado con las penas del artículo precedente en su mitad superior y con la de inhabilitación especial para empleo o cargo público, profesión u oficio, por tiempo de seis meses a tres años.

Número 3 del artículo 195 redactado por el apartado septuagésimo del artículo único de la L.O. 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal («B.O.E.» 26 noviembre).Vigencia: 1 octubre 2004

 

 El gobierno de “La Familia del Viernes” sube el salario mínimo 3,30 euros. La mayor subida de salario en toda Europa y del Mundo mundial. El salario mínimo en España es de 645,30 euros. Parece ser que la Pandilla en 2016 calcula que la mayoría de los ciudadanos españoles, vagarán por todo el País en busca de un precario trabajo y un mendrugo de pan que llevarse a la boca. Momento que aprovecharán para hacerse cargo de todas nuestras deudas, tenernos cogidos por los cilindros y hacer de este País su hacienda privada.

 

 Más de 300.000 comercios echarán el cierre debido a la actualización de la renta antigua. Más de un millón de empresas están inactivas, muchas de ellas están inmersas en algún tipo de procedimiento colectivo y con su viabilidad futura un tanto comprometida. Si sumamos las más de 300.000 que echarán el cierre, calcule. Las rentas de alquileres aumentarán considerablemente gracias a la bondad del gobierno.

 

 

 

 Entre 600.000 y 800.000 puestos de trabajo temporal se crearon en la campaña navideña, al finalizar el mes de enero el 85% de los trabajadores fueron al paro. Casi la totalidad de ellos son contratos basura, contratos por horas, media jornada, días o meses. Y en un 95% se vulneran los derechos del trabajador, más horas trabajadas que no se pagan, domingos y festivos por el mismo precio, es decir, el trabajador es reconvertido por el empresario en criado para todo. Esclavitud permitida por un sistema de gobierno caduco que nos transporta a la edad media. De estos contratos basura, entre 300.000 y 500.000 trabajadores ingresarán en la lista del paro.

 

 Más de 6 millones de personas en el paro, pero esto no es del todo cierto. Si calculamos que cada parado tiene a su cargo un mínimo de tres personas, la cifra de los que padecen la exclusión político-social en este país rondaría en los 8  y 10 millones de personas. Hasta el día de hoy, ningún cargo electo ni miembro de  partido político se ha pronunciado al respecto.

 

 

 Más de 500.000 mil familias desahuciadas, los suicidios por esta causa aumentan día a día, no existe una lista del total de ellos. Tal vez no conviene. Las consecuencias más inhumanas de una crisis económica impuesta, son los desalojos forzosos de viviendas. Y es que, hasta ahora, ningún gobierno ha buscado soluciones para el problema de los desahucios. Un desalojo, en la mayoría de los casos, significa que a una familia se la deja en la calle, con todo lo que representa de tragedia humana, social y los suicidios que ello provoca. La respuesta a ese drama puede estar en la Historia y el Derecho romano. Porque hace algo más de dos mil años, la República de Roma tuvo el mismo problema. La dación en pago (el cliente insolvente del banco salda la hipoteca entregando la vivienda), esta fue la solución. La usura bancaria, la venta de casas sociales construidas con fondos públicos y vendidas ilegalmente a fondos buitres, operaciones fraudulentas que parecen estar bendecidas por el actual Patrón en el sillón del poder de este País.

 

 Y si esto no es suficiente desgracia para las familias que ponen en la calle, muchas corporaciones municipales cobardemente castigas con denuncias administrativas a los que acuden a contenedores de basura buscando algo que llevarse a la boca. Un gran ejemplo social de una panda de indeseables a los que por decreto, estamos obligados a pagarles sus grandes y millonarios salarios por ellos mismos pactados.

 

El juramento del Presidente

Juro/prometo, por mi conciencia y honor, cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente del Gobierno con lealtad al Rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener en secreto las deliberaciones del Consejo de Ministros.

En el acto de toma de posesión de cargos o funciones públicas en la Administración, quien haya de dar posesión formulará al designado la siguiente pregunta:

 

«¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo... con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución, como norma fundamental del Estado?».

 

Todos contestaron; SI. ¿Ha servido para algo tanta parafernalia?

 

 El caos y el desmantelamiento de la sanidad pública a favor de la privada. Los centros sanitarios  son los que se han visto más afectados, ya que los recortes implican reajustes horarios e incluso el cierre temporal de plantas, quirófanos y unidades básicas de salud que venían prestando servicio hasta ahora, como la no contratación de profesionales. Los cómplices de este descalabro en la sanidad pública obliga a derivar enfermos a la privada, con el consiguiente y desproporcionado gasto público que esto conlleva en las arcas del estado. El rebrote de enfermedades y epidemias controladas, reaparecen nuevamente a causa de los salvajes recortes que impiden la recuperación de la salud en menor breve tiempo. La conveniente y calculada falta de existencias de medicamentos y profesionales, dejan a cientos de miles de personas con patologías crónicas de por vida (en su mayoría evitables). Y si esto aún no nos parece salvaje, los recortes por mandato político-pendenciero, están dejando un reguero de muertos por el camino, ¿debería llamarle asesinatos?

 

Juramento de Hipócrates

 

"En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad. Conservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento a que son acreedores. Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida de mi enfermo será la primera de mis preocupaciones. Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí. Mantendré en toda la medida de mis medios, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos. No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, de partido o de clase. Tendré absoluto respeto por la vida humana, desde su concepción. Aún bajo amenazas no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad. Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor"

 

 Por orden de la superioridad, aquellas personas que colaboran con los inmigrantes en situación administrativa irregular prestándoles asistencia humanitaria pueden ser multadas y castigadas con hasta dos años de cárcel. A este paso, cualquier día empezarán a llamar a los ciudadanos de este País para que den explicaciones de dónde sacaron los alimentos y el dinero para comprarlos, teniendo la mayoría los bolsillos rotos de tanto rascarlos.

 

 Gracias a los Bancos de Alimentos, Comedores Sociales, Empresas y  Ciudadanos Solidarios que distribuyen y dan comida, ropa y calzado. Difundiendo valores humanos necesarios para mitigar la pobreza y marginación existentes, en que la cruel irresponsabilidad de unos gobernantes y partidos políticos que están convenientemente confabulados en hundir este País.

 

 Es responsabilidad del Gobierno de turno, que un tercio de niños vivan en riesgo de pobreza y exclusión social. El Gobierno de turno es el responsable de que quizás, más de 20 millones de ciudadanos estén en el umbral de la pobreza, de que sus derechos constitucionales hayan sido políticamente derogados. Como también es culpable de que la industria en este país es casi inexistente. Y es responsable de que más de un millón de empresas echaran el cierre.

 

 Y no es menos responsable el Poder Judicial, que pregona a los cuatro vientos su independencia política, Ya que pregonan que la Ley civil es independiente, ¿Que les retiene?, ¿Que esperan para intervenir?, ¿Cuantos cadáveres necesitan aún?

«Juro o prometo guardar y hacer guardar fielmente en todo tiempo la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, lealtad a la Corona, administrar recta e imparcial justicia y cumplir mis deberes judiciales frente a todos».

 

 

Para nuestra desgracia, aún quedan demasiados cobardes e incompetentes que la Ley civil, “se la pasan por el ARCO DEL TRIUNFO”

¿Hasta cuándo el furor de los déspotas será

llamado justicia y la justicia del pueblo,

barbarie o rebelión?

Robespierre

 

 

      José Antonio del Rosario

 

lunes, 9 de febrero de 2015

USTED ¿A QUE ESTATUS SOCIAL PERTENECE?



USTED, ¿A QUE ESTATUS SOCIAL PERTENECE?

 

 Una sonrisa irónica suele dibujarse en los labios cuando se pronuncia la palabra, JUSTICIA llamada a desaparecer (si aquellos, valedores de la misma no lo remedian) de la conciencia de los pueblos en los actuales tiempos.

 

 Sonrisa que revela el escepticismo al que hoy hemos llegado; sonrisa que mata las más bellas ilusiones del ser humano inclinadas por naturaleza al bien; sonrisa que hace arder la sangre en las venas al débil, al desprotegido, al enfermo, al desahuciado, al sin techo, al sin trabajo y sonrojar la conciencia honrada.

 

 Ese mohín apenas perceptible que simulan los labios cuando se pronuncian esta palabra, revela un mundo de dañinas ideas, un mundo de frustraciones, un mundo de sufrimientos; revela una sucesión no interrumpida de hechos protegidos por la impunidad; revela el deseo impuro de realizar un plan maduramente concebido, para cuya ejecución no son obstáculos los medios; revela las angustias del que inmerecidamente gime sin esperanza de que termine esa pesadilla.

 

 Cuando se contemplan tantas injusticias sociales, cuando existen tantos crímenes por desamparo que no castiga la Ley, cuando imperan tan irritantes privilegios que llenan de hiel, rabia e impotencia a la mayoría, cuando el vicio se muestra descarado sin que se le reprima, cuando los derechos legítimos del ciudadano yacen a los pies de los caballos y de la sinrazón; parece un sarcasmo pronunciar la palabra Justicia.

 

 La Ley castiga al que a mano armada asalta una propiedad y dependiendo de quien sea, será la pena, al que tal vez por necesidad se apodera de una botella de leche para dar de comer a su familia,  al que injuria o calumnia públicamente dependiendo el personaje, al que por medios violentos o astutos ataca al pudor de una doncella; pero no castiga otros delitos tal vez de no menor trascendencia, que por lo mismo que cuentan con la impunidad han llegado a arraigarse de tal manera que tienen viciada completamente la atmósfera social; no castigan al que introduce la discordia en las familias y envenena las conciencias; no castigan el incivismo, la pendencia, los escándalos en calles y hogares de cada vez más ciudadanos; no castigan a aquellos que presumen de ser justos garantes de la Ley. Que, dúctil, se someten complaciente a determinados manejos de poderosos personajes, y se entregan todo entero a elevadas influencias; no castigan al gobernante ni a políticos que dominados por bastardas pasiones oprimen, tiranizan, que protegen la inmoralidad y el desorden que los de su bando introducen en la sociedad, porque la Ley no les alcanza; no castigan al que engaña al pueblo con falaces promesas, o impasible lo conduce a la ruina, con tal de que logre su fin particular; no castigan al que con maquiavélicos planes se apodera del caudal ajeno, labrando la ruina de muchas familias, y destruye las pruebas materiales de tan innoble adquisición; no se castigan, en fin, esos crímenes morales que emponzoñan; todo lo que su hálito infecto toca.

 

 He aquí la fuente del mal que consume y vicia la sociedad; he aquí el origen de tantas fortunas improvisadas, de tantas escenas desgarradoras, de tantas ruinas inexplicables, de tanta historia tenebrosa, de tanta desdicha oculta, de tanta miseria latente. El pobre que ha cometido un delito común, impulsado por inclinación o arrastrado por las circunstancias, es perseguido, sentenciado y como complemento reducido a prisión, donde cumpla la pena de su culpa. Al poderoso, al rico, al cargo electo, se le dilata en el tiempo convenientemente su juicio, tal vez con el único fin de que sus delitos mayores prescriban.

 

 ¡Cuántas veces un padre o una madre infeliz se ha visto obligado a recurrir a medios indignos para procurar alimento a sus hijos, y hallarse, como desenlace del drama, sumergido en una tremenda impotencia mal sana, aislado de toda persona conocida y llevando un infierno encima al recordar lo que será de su familia fallándole su apoyo!

 

 ¡Cuantas, un inocente o víctima de una injusticia no han sufrido la misma suerte, pagando los pecados de otro que acaso nade en la abundancia y se pasea con la frete alta, como el que tiene limpia la conciencia!

 

 Entretanto el bandido, el corrupto, el usurero, el poderoso empresario, levitan, ese ente hipócrita y soberbio, cuando no ostenta el cinismo más descarado y repugnante, que causa más daños que los asesinos y que los salteadores, merezca acaso el aprecio de las gentes, sea bien considerado, soliciten su apoyo y alaben y admiren la habilidad que desplega para salir airoso en todas las empresas; tal vez cuente con la protección de las personas de valer y toleren sus actos los mismos encargados de hacer cumplir la Justicia.

 

 Mientras no se dicten leyes que comprendan todos los casos independientemente del personaje; mientras no se dé a conocer a las gentes todos estos tipos en sus infinitas variedades, y, después de retirarles las consideraciones, merezcan solo el más profundo desprecio; mientras existan ejecutores de justicia que se postren sumisos a las exigencias de algunos, y entre otros a gobernantes y políticos electos que en lugar de cumplir con su sagrada misión se valen del mando que ejercen para patrocinar abusos, abatir a los que no doblan la cerviz ante inmotivadas pretensiones y se atreven a arrastrar sus iras, y haya quien se envanezca con la impunidad por tener de su parte a aquellos que dictan las sentencias y aplican la Ley; mientras todo esto suceda, los males de nuestra sociedad seguirán adelante y en vez de disminuir aumentarán.

 

El Código Penal dice: CAPÍTULO II – De la omisión del deber de justicia

De la omisión de los deberes de impedir delitos o de promover su persecución

 

Artículo 450

1. El que, pudiendo hacerlo con su intervención inmediata y sin riesgo propio o ajeno, no impidiere la comisión de un delito que afecte a las personas en su vida, integridad o salud, libertad o libertad sexual, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si el delito fuera contra la vida, y la de multa de seis a veinticuatro meses en los demás casos, salvo que al delito no impedido le correspondiera igual o menor pena, en cuyo caso se impondrá la pena inferior en grado a la de aquél.

2. En las mismas penas incurrirá quien, pudiendo hacerlo, no acuda a la autoridad o a sus agentes para que impidan un delito de los previstos en el apartado anterior y de cuya próxima o actual comisión tenga noticia.

 Pero no hay que perder la esperanza de que la JUSTICIA, más tarde o más temprano ha de ser cumplida, y el día en que esto suceda espirará helada la sonrisa en los labios de los que al oír su nombre sientan alzarse una voz que les acuse desde lo íntimo de su conciencia.

 

 

    José Antonio del Rosario

 

lunes, 2 de febrero de 2015

ABALORIOS DE IMITACIÓN


ABALORIOS DE IMITACIÓN

Con elementos de vida propia, con recursos para marchar con paso acelerado por el camino del progreso, por la senda de la Libertad y la Democracia, el Archipiélago Canario arrastra sin embargo una existencia de precariedad inaudita, una vida anémica que arranca lágrimas de pena y frustración en los hijos de este pedazo de tierra.

La causa trastornadora, la fuerza que retrasa y que impide el desarrollo de los intereses morales y materiales de Canarias, no es otra que el espíritu que desde largos años viene conformando la elección de los partidos para sus Gobiernos; espíritu que solo descubre egoísmos de partidos, ignorancia de cultura, empirismo no racionalismo, y nunca propósitos elevados; en aspiración de justicia, miras de perfeccionamiento y de progreso.

No hago un cargo a los partidos tantas veces dominante, en el manejo de la cosa publica. Lo hago a la masa electoral que con estoica indiferencia presencia las elecciones y ve salir de las urnas, por una o dos docenas de votos, los nombres de las personas que han de administrar nuestros intereses, que han de marcar el derrotero de los negocios públicos, importándole poco que tal derrotero nos lleve a los adelantos o nos lleve al retroceso, al descalabro o mísera existencia.

Por semejantes caminos, nos conducen a los males que nos aquejan, la inacción que nos consume, la anemia que enerva nuestras fuerzas, el desaliento que enfría nuestro vigor, irán en escala ascendente hasta colocarnos en las puertas de la miseria. Lo repito: tenemos recursos con que acudir a la administración de nuestros intereses sólo nos falta inspiración, imparcialidad en la dirección de los asuntos que conciernen a la administración pública.

Demos un momento de tregua a las luchas políticas y concurramos todos a lograr el bien general de que al frente de un Gobierno en cuyas manos está nuestro porvenir, la enseñanza y la sanidad pública, la seguridad y las cuestiones relacionadas con las subsistencias, el bienestar y la educación, el civismo y el respeto, etc, y todo ese cúmulo de atenciones que llevan en sí los gérmenes de nuestra grandeza, o el virus que ha de traernos la postración, el atraso y la desgracia; de que al frente, repito, que en los tantos Gobiernos existentes en Canarias que nos están llevando a la ruina, se coloquen a personas que puedan llevar su delicada misión, sustrayéndose a los reclamos de las facciones políticas, empresariales, caciquiles y demás modos desestabilizadores, consagrándose con fe, con entusiasmo, con imparcialidad y con inspiración.

Esto es lo acertado. Lo demás es dejarnos arrastrar ciegos por el espíritu del suicidio.

Con abalorios en el chaleco se chulea, no es síntoma de progreso.


José Antonio del Rosario

viernes, 23 de enero de 2015

¿REACCIÓN O REVOLUCIÓN?


¿REACCIÓN O REVOLUCIÓN?


¡Palabras que nos llena el ánimo de esperanza al considerarlas como refugio de salvación en una Sociedad profundamente decepcionada!

¡Palabras nefastas, que excitan los más bajos y retorcidos sentimientos de los que por la fuerza de la sinrazón las catalizan! Tales son los extremos en que se las colocan, y la significación que se les dá, por los que piden orden y por los que lo perturban.

¿Y qué es la Reacción? (Actitud de oposición ante inadecuadas innovaciones políticas, sociales, culturales, económicas, etc). En este caso, es el motor que mueve a un pueblo por el secuestro de los poderes públicos y constituciones a cuya sombra, careciendo de valor real la idea de orden se acogen sistemas de gobiernos anárquicos y dictatoriales que crece y se fomenta por los abusos que trae consigo la demasiada amplitud en las instituciones de los partidos políticos.

¿Y qué es la Revolución (del latín revolutio, "una vuelta")? En nuestro caso, un cambio en las instituciones políticas al servicio de la sociedad, basado en sistemas constitucionales democráticos, surgido de la voluntad soberana del pueblo. Que se puede producir simultáneamente en distintos ámbitos (político, social, económico, cultural, etc.) Una transformación respecto al pasado inmediato.

Prescindo de otras aplicaciones susceptibles; ello es que dentro de la libertad y en la misma Democracia sin variar el modo de ser de esta forma de gobierno, la Reacción o la Revolución se hacen lugar y es a veces necesaria ante los abusos, auxiliada por la fuerza para el cumplimiento de la ley como deber represor haciéndose efectivo en la Sociedad. Hace más la concentración silenciosa de un pueblo, que el griterío soez y comportamientos pendencieros de cierta parte del mismo.

Amo el orden, la libertad y la justicia; pero el orden, la libertad y la Justicia que nos ha traído este ensayo de pública represión de nuestros derechos Constitucionales y Sociales, lo aborrezco y maldigo desde el fondo de mi humana conciencia. Ignoraba que esos tres elementos que componen la síntesis de un gobierno democrático, habían de producir en la práctica la antítesis de su legítimo significado; pero no ha sido preciso mucho tiempo para convencernos tristemente de la realidad.

Más de tres años llevamos padeciendo opresión, represión y recortes, en todas las administraciones públicas y derechos constitucionales. Y cada día se hace más inminente una Reacción en contra de tanto desorden, una Revolución que por amor a esa misma Democracia encauce el desbordamiento de las pasiones de las masas; que en su ceguedad y en su ignorancia se entregan a toda clase de excesos. De lo contrario morirá así que haya llenado su misión, bajo el peso de su descrédito después de haber probado con la lógica de la práctica, su imposibilidad de subsistir.

¿A qué invocar su libre albedrío? ¿Por suerte esa libertad los faculta para pisotear y escarnecer las leyes y los derechos constitucionales de un pueblo, para obrar a nuestra satisfacción con perjuicio, en la mayor parte de los casos, del derecho ajeno? ¿Qué objeto tienen, pues, las leyes positivas si no se cumplen? Es cierto que ese don precioso con que la Providencia ha distinguido al hombre, le hace árbitro de sus acciones, no debe atacarse, bajo ningún concepto, porque ninguno está facultado para imponer su autoridad a otro sino en nombre de la razón; pero también es cierto que el libre albedrío cuyo valor ignora esa parte de la sociedad que compone la clase política, completamente desvirtuada por aquellas causas, se hace efectiva peligrosamente.

El hombre nace libre, es verdad, la conciencia de sus actos le concede este carácter. Es libre para obrar el bien y ejecutar el mal; pero esto nada explica cuando se trata del derecho ajeno. La libertad civil y constitucional dista mucho del libre albedrío, como los deberes perfectos o imperfectos, como la ley moral se distingue en esencia de las leyes humanas. Sobre esto deben fijarse bien los que invocan la libertad moral del hombre para ensalzar la Democracia. Tenemos deberes y obligaciones que cumplir forzosamente, necesitamos ajustarnos a reglas para la realización del orden, para disfrutar de libertad, y para que la justicia tenga debida aplicación. Aquí encontramos, pues, la libertad civil comprendida en las leyes que nos rigen dentro de su esfera de acción.

Pero el interés político personal y las pasiones soberbias, los apetitos avariciosos y los instintos de ira, se oponen, así al cumplimiento estricto de los deberes Constitucionales y la de Ley civil; y de ahí la credibilidad política de estos últimos tiempos, que vemos infringir a cada paso, ahora, más que nunca, cuando ahora mas que nunca debiera respetarse la Constitución y la Ley que los impone.

Es la Democracia, el sistema de gobierno más conforme al sentimiento humano, y en el cual la sociedad ve colmadas sus aspiraciones si fuera posible practicarse conforme a los principios democráticos. El gobierno de este País no tan solo ataca a la libertad moral sino también a la civil, convirtiéndose éste en verdadera tiranía. Ahí están los hechos que nos presenta España entera. Los medios de comunicación de todos los matices dibujan con negros colores el desbarajuste en que se halla nuestro desgraciado pueblo, porque en nuestra población, aunque en pequeño, vemos como anda la justicia y como comprenden el orden y la libertad estos saqueadores políticos , principalmente demostrado en los comicios.

¿Está el orden político y social perturbado? Lo está; por las devastadoras políticas impuestas y la corrupción enquistada, pues habrá que restablecerlo y afianzarlo, predicando menos y ejecutando más. ¿Se abusa de la libertad cometiéndose a su sombra los mayores excesos? Sin duda; el abuso proviene mayoritariamente del poder político y empresarial que intentan secuestrarla. ¿Se pisotea la justicia? Cierto; y la pisotean todos aquellos que creen estar por encima de la misma, pues se hace necesario poner el remedio, no con palabras melosas y de conveniencias, que todas son inútiles, como ya lo hemos visto, sino aplicando enérgicamente la ley, sin tregua ni cuartel. Así alcanzaremos consolidar nuestra Democracia poniendo en ejercicio la Reacción y la Revolución que el pueblo con la fuerza de la razón demanda.

Si el orden, la libertad y la justicia no pueden realizarse cual corresponde a una verdadera Democracia, si solo habrá de gobernarnos la dictadura-anárquica, la licencia y la ilegalidad, venga en buena hora otra clase de Reacción o Revolución que nos garantice el orden, la justicia y la libertad conquistadas. Las aceptamos de todo corazón, y en último caso siempre podremos vitorear. «Hemos perdido la Democracia, hemos perdido la libertad, la justicia y el orden porque no la merecíamos, porque sus mismos defensores la sacrificaron con sus excesos».




José Antonio del Rosario

martes, 13 de enero de 2015

LA NECESIDAD DEMOCRÁTICA


LA NECESIDAD DEMOCRATÍCA


El partido de la rancia derecha-conservadora-caciquil que ostenta poderes en la Nación, se halla entre dos abismos. Si se sirve de los socialistas, se enajena, no sólo las simpatías, sino hasta el respeto de los radicales, que prefieren la dictadura; y si concede servirse de los republicanos ve irse al campo de la restauración a los que procedentes de ellos, instaurarán antes una República o países Federales que este incomprensible conservadurismo-caciquil, que sólo sirve para destruir todo sentimiento de verdadera Democracia.

Así las cosas, dado que el sistema democrático desde su campo y con energía cada día creciente, combate el frágil trono del Conservadurismo, ¿es posible seguir esperando que la derecha-conservadora-caciquil se consolide? ¿no es absurdo creer que eche raíces en este suelo, enemigo de toda dominación, un partido que ni aún con el respeto de los que lo crearon cuenta, ni a podido granjear más servidores y parciales en más de dos años en el poder, que gozan y aplauden transitoriamente los recortes presupuestarios y dan vítores a la corrupción?

Pues si esto está claro y evidente, para todo el que sin pasión ni interés inmediato observa las evoluciones de los que ostentan el poder y pulsa la opinión movible del país, ¿no exige el ciudadano que ame sinceramente la libertad, que sacrificando la vanidad pueril de sostener un error por ser propio, vaya tomando las disposiciones precisas para sacar a salvo la Democracia del terrible conflicto en que ha de verse el día más cercano de lo que muchos se imaginan, en que viniendo abajo lo que sólo por Decreto y no por el pueblo se sostiene, sea la que quiera la fuerza que con sólo combatirlo muestre su flaqueza y determine su aniquilamiento, se halle el ciudadano sin derechos (aunque la Constitución dice lo contrario) y haya de disponer de nuevo de sus destinos?

La marea sube; la tempestad se acerca, el drama entra en el desenlace. Los conservadores-caciquiles se irán del campo que dejaron semidesertico; los reaccionarios de todos los matices se entienden y conciertan. Intentarán destruir la libertad, matar las conquistas democráticas, volver el país al estado de envilecimiento y servidumbre en que le han tenido tantos años. Y como la ambición es impaciente, decretaron mediar en poco tiempo del pensamiento a la acción.

Ha llegado, pues, la hora de pensar seriamente de impedir la realización de los planes de los que se unen en su odio común a la Democracia y a la Libertad. Sostener el rancio conservadurismo-caciquil es un peligroso crimen-político para este País, donde la mayoría de sus ciudadanos luchan y asientan sus bases en políticas democráticas reales. Imponer el yugo y las flechas seria insensato, pues el emblema dictador-nacionalista anularía de cuajo la libertad de un pueblo, que su fuerza toda será necesaria para salvar las instituciones democráticas.

Mediten aquellos que un día siempre han dicho que si hubiera que sacrificar algo, no sacrificarían la Libertad.



José Antonio del Rosario